Ser o no ser
Ser o no ser, esa
es la cuestión.
Demasiada poesía
para los patanes como los que nos gobiernan. Entes que NUNCA han sido nada,
bueno sí, unos improvisados sumidos en la incompetencia que siempre traen
consigo, pero estos animales son peores, porque, además, son codiciosos al
extremo, lo que los convierte en los más dañinos para la sociedad.
Ser o no ser,
ser desde luego, eso es lo que esperan estos miserables que relacionan
directamente el concepto ser con pertenecer, creyendo que la pertenencia puede
comprarse. Sin embargo, sin querer pertenecen, pero a lo más bajo de una sociedad
sumida en la pobreza, consecuencia, en gran medida, de sus malos manejos como
unos representantes miserables.
La sorpresa
social es que hoy muy pocos la ocurrencia de lo descrito. La gran mayoría de la
sociedad mexicana, compuesta por seres desesperados, consideran que están mejor
que antes, porque reciben “mucho” dinero, pero además, son ilusos, creen que
esa micra de mejora se las proporciona directamente el gobernante imaginando que
el dinero sale su bolsillo, aunque hasta el cansancio se le ha dicho que el
dinero proviene de sus impuestos. Sin embargo, hoy los improvisados lo han
vendido mejor esto de los beneficios sociales y a nosotros, “los conservadores
privilegiados”, no nos creen.
Afortunadamente
hoy está sucediendo lo que imaginé. La codicia y la ambición de estos entes es
extrema, enfermiza, tanto, que los ha convertido en unos irracionales
dispuestos a sacrificar todo para conservar su nuevo nivel de vida.
Es bien sabido
que la irracionalidad te lleva a dejar calcular riesgos por pensar en tu omnipotencia, por lo tanto eres intocable
y bajo esta condición, todos los errores y fallas empiezan a surgir, algunos
imperceptibles, pero otros empiezan a ofender y a dañar a quienes no deberían
afectar, en este caso, al país más poderoso del mundo.
EUA ve en la ambición
ilimitada, una ofensa en el peor sentido, la que ofende su inteligencia, una condición
que, junto con el engaño descubierto, son los peores pecados para un americano.
Sospeché que
sucedería y sucedió. Reconozco que durarían más tiempo en su nueva vida, pero afortunadamente
falló mi pronóstico y al final, no será así, estos improvisados ladrones nunca
serán lo que anhelaron y sólo lograrán pertenecer a lo peor de sociedad.

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