Poder Presidencial
Doy por hecho la
omnipotencia de los presidentes, pero qué sucede cuando después de ver su titiritesco
actuar, concluyes que la omnipotencia otorgada por una sociedad, los omnipotentes
la ven más como una maldición más que como una bendición y además, anhelan
librarse de esta cuanto antes.
Es lo que hoy
percibo, que ha sucedido en mi país. “Ganó” una presidente a la cual, críticos
y aplaudidores, monitorean su nivel de poder relacionándolo directamente con su
aprobación, la cual no se percibe a los niveles que se indican. Para mí, no lo tiene
el poder, que se reporta y este está muy lejos del esperado en un mandatario,
pero, más allá de su limitado poderío, en el caso de mi país, destaca la indiferencia
de la mandataria al poder. Pareciera que quisiera dejar todo e alejarse de su
vida actual.
¿Por qué puede haber
tomado esta posición la mandataria mexicana?
Por la crítica
atroz e incesante que tiene que soportar por incompetente. Es una crítica que,
además de humillante y grosera, la recibe todos los días.
Este nivel de
crítica ha surgido por sus constantes afirmaciones sin sustento, por sus pifias
y por mentir abiertamente, pero, sobre todo, por su defensa incondicional de un
personaje y un régimen que fueron evidentemente patrocinados por el crimen organizado.
Con esta endeble
base para gobernar, cada vez para más mexicanos consideran que la mujer no vale
nada, pero es su insultante sumisión, sustentada en la estupidez de los fanatismos,
la que la han llevado a aceptarse como la escupidera social, aunque la crítica
no vaya dirigida hacia ella. Es una crítica descontrolada que ya no busca ser
tomada en cuenta y provoque un cambio en su visión, no, ya sólo busca
aniquilarla.
Todo indica que
es una mujer indiferente al poder y sumisa a un ente en caída franca tanto de su
popularidad como de su racionalidad. No hay más, esto sólo puede terminar trágicamente.
El problema es que este final trágico arrasará a la sociedad mexicana, hoy, con
una mayoría, aún ilusionada con que su “salvación”. Son quienes hoy la
aprueban, los cándidos, los que aún están convencidos del poder de la
presidente, cuando la realidad es que es una mujer limitadísima.

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