Disculpas

Hoy pides u ofreces disculpas y angas o por mangas, siempre será insuficiente el hecho.

Toco el tema, por lo afirmado por el nuevo gobierno respecto al dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho.

La variable a considerar al disculparse es el tiempo transcurrido, en este caso, ¡sólo 56 años! Quienes debieron recibir la tardía disculpa, ya transitaron. Es cuando analizas la situación y en tu cabeza, la disculpa pasa de ser un hecho admirable y valiente, a una burla.

Sin embargo, ha sido noticia y se promocionó con el sello de los populistas como una acción trascendente que destaca acusación pública del expresidente Gustavo Díaz Ordaz que lleva muerto cuarenta y cinco años, ¡qué valentía de régimen! Sin embargo, la matanza de Ayotzinapa, que indica que el ejército es el culpable, se para y los resultados de la investigación se califican como inconclusos. La impunidad vuelve a triunfar, como también triunfó en el sesenta y ocho. Sin embargo, no se frustren, dentro de cuarenta y seis años vendrá la disculpa a las víctimas y afectados por la matanza de Ayotzinapa. Se culpará públicamente a Cienfuegos, secretario de Defensa de entonces y tal vez de rozón, al incompetente presidente Enrique Peña Nieto. Se pedirán disculpas y al igual que en estos días,  quienes las reciban, las considerarán insuficientes. Tal vez para ese entonces, dos mil setenta, siga habiendo marchas por Ayotzinapa e incluso por la matanza del dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho, que dicho sea de paso, ya habrá cumplido más de cien años.    

Sin embargo, al igual que hoy, seguro en dos mil setenta, la insuficiencia de la disculpa obedecerá a una mezcla de pereza y soberbia de quienes la reciben, además de una defensa de un protagonismo social que sólo los que participan en estas marchas entienden, pero que tal vez tenga que ver con los quince minutos de fama a los que Andy Warhol se refería

Regreso a la ridícula disculpa del dos de octubre de dos mil veinticuatro. ¿Qué se quiere? ¿Qué se castigue a los responsables de un hecho ocurrido hace 56 años?

¿Cómo? Tal vez les baste con escupir y hasta orinar en las tumbas de los verdugos.

Escribo yendo al extremo, porque es la única manera de evidenciar la idiotez que envuelve protestar hechos insolubles por decreto. La tontería se incrementa cuando ves que los que siguen machacando la tragedia, con personajes que ni siquiera habían nacido. Sin embargo, la estupidez no tiene límites, hoy hay quienes solicitan disculpas por la conquista.

Es el  tiempo transcurrido, lo que me lleva a la pregunta, ¿en qué se ha transformado la civilización del siglo XXI? Mi respuesta, en una comunidad repleta de odios y desacuerdos permanentes donde todos tienen derecho a todo, por ocurrencia o decretos personalizados, que revientan el racionalismo, el altruismo, el civismo y todo lo que socialmente fue aceptado sin cuestionamientos por tener una lógica de convivencia pacífica evidente a mediados del siglo XX.

Fue una buena época para mí y para muchos y aunque parezca que penetro en pensamiento tergiversado que califica el pasado como un tiempo mejor, no es así. Mi percepción es un poco más racional y contempla la pérdida, mía y que muchos que respiramos esos tiempos, de los valores  que engrandecieron a la sociedad mexicana en la mitad del siglo XX y que en mí y en muchos otros, alimentaron la esperanza del desarrollo real de México. Mis valores no eran los mejores ni peores, eran esperanzadores y cuestionaban los beneficios del individualismo, porque el ver por uno mismo antes que por la comunidad, no era tan aceptado como hoy. En ese simple detalle mis tiempos eran mejores.

Para que me entiendan, vuelvo al principio de este escrito. Fue un momento en el tiempo en que las disculpas eran auténticas y un compromiso del que, quien las ofrecía o pedía, lo que prefieran, hacía percibir que la ofensa no repetiría. La disculpa era reconocida TOTALMENTE, nunca era insuficiente y la impunidad no era sinónimo de audacia o triunfo.

Lo descrito hasta aquí, es tan sólo LA PUNTA DEL ICEBERG.

 


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