Casi cien días de sumisión.
No hay que ser diplomático para concluir que montarte en resaltar para tu pueblo la osadia de los extraños enemigos en el siglo XXI no puede terminar bien, sobre todo si este reclamo al atrevimiento se le presenta al país más poderoso del mundo.
Lo expuesto lo percibo yo, un ciudadano de a pie y junto conmigo millones iguales a mi. Entonces, ¿a quién quiere convencer Claudia? ¿A sí misma o está confirmando que puede seguir al pie de la letra los mandatos del obscuro sátrapa?
Mal para México estar totalmente a merced de un orate obsesionado en convertirse en el héroe más apreciado de la Historia y que hoy la supuesta poderosa, la cuarta del mundo, sea una mujer sumisa, con capacidad de humillación ilimitada y dispuesta a cumplir caprichos, y locuras sin cuestionamiento alguno.
Todo esto sucede muy cerca de los cien días de supuestamente haber asumido el poder, pero que en realidad seran cien días de abierta y cínica sumisión. Por esto aseguro que esto empeorará y hoy, sólo estamos viendo la punta del iceberg.
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