No pasa nada, ¿de verdad?
Afirmar un "no pasa nada" para tranquilizar, debe ser percibida como una afirmación auténtica totalmente y no dejar espacio para ninguna duda.
El "no pasa nada" de Scheinbaum respecto a que no ha sido invitada a la toma de posesión del jefe de su jefe, quedó muy lejos de ser auténtica. Al contrario, la tranquilidad que buscaba transmitir se convirtió en una transmisión de su frustración por ser omitida.
Sus frustraciones actuales ya se notan. Sin embargo, aún sólo son la punta del iceberg de las que vienen, poque cuando esten aquí las devastadoras, ¡Sí pasará mucho!
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