La zocalización populista
Cuando invitas al pueblo a la plaza para enterarlos de cómo actuará el régimen respecto a un reto económico o social, más le vale a ese régimen que la solución que den sea realmente convincente, porque de lo contrario, puede convertirse en el principio de lo que llamaré la desconfianza social y si esta aparece, es más fácil que todo termine en un desastre total a que se recupere la confianza en el bendito régimen. Aunque muchos no lo creen, sólo puedes traicionar a tu pueblo una sola vez.
Hoy ridículo que en pleno siglo XXI convoques a la población a reunirse en una plaza en un intento de transmitir una imagen de unidad. Sin embargo, es bien sabido que el populismo se sustenta en el engaño. En la práctica normal se aplica al desesperado, una presa fácil. Si a lo anterior añado que el Narco Estado mexicano ha incrementado radicalmente la desesperación de la población, no es difícil imaginar el éxito del populismo en este ambiente retorcido.
Cuando convocas a la unidad promocionas una defensa, la cual de entrada no te sientes capaz de llevarla a cabo solo. Buscas la validación de las acciones que propones, porque si fracasan dirás que la mayoría lo aceptó. Considerar la situación descrita es porque tu provocaste el deterioro social y económico que ahora te acorrala.
Una unidad social auténtica surge de manera voluntaria del convencimiento de una sociedad de que esta es obligatoria. Nunca debe ser convocada. La convocatoria vuelve artificial los comportamientos sociales. Contamina la esencia de lo que es un respaldo real.
Las prácticas de lo que he denominado “zocalización”, persigue el apoyo a un "líder" más que la reparación de una afrenta a la sociedad que el régimen populista gobierna, por lo que lograr una solución efectiva, nunca será viable sólo reuniendo a las masas.
Los desesperados acudirán, algunos convencidos, los menos, pero eso no importa. Lo que importa es el daño social al aprovecharse, una vez más de la desesperación de un pueblo que pronto perderá lo perderá todo y entonces sí, vendrá lo peor, el caos social.
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