La cobardía de conservar el poder
Parece
incongruente plantearlo. ¿Cobardía y poder? Algo está mal. Desde luego, el
quererlo conservar a cualquier costo, roza el calificativo cobarde por
aprovechar las debilidades de una sociedad que, más que un poder autoritario
que se consolida con dádivas, requiere uno que abra más oportunidades para el
desarrollo personal y de la comunidad. Sin embargo, los regímenes populistas buscan
la permanencia en el poder aprovechando las penurias de los pueblos que
controlan limitando al extremo el dinero que pudiera darles oportunidades de
salir adelante por su esfuerzo y no por la discreción populista en función de
sus conveniencias.
Lo más
lamentable es que una vez que los populistas asumen el poder, el engaño y la
tergiversación de la realidad los mantienen en el poder indefinidamente.
Los pueblos
retrasados y desesperados no tienen oportunidad de la reflexión, requieren
soluciones inmediatas, Con dinero, los populistas las dan. Al mismo tiempo,
crean la dependencia de los más necesitados a través de la administración
discrecional de las “bondades” que les proporcionan.
El siglo XXI es
el siglo del populismo. Existirá abierto, disfrazado de izquierda o de un
nacionalismo extremo que fácilmente podrá confundirse con el fascismo. Cualquiera de las versiones es nefasta para la
sociedad y el progreso de esta, será frenado por lustros hasta que un
movimiento social extremo los libere de tal yugo, aunque es muy difícil tal
emancipación, porque si el pueblo esta satisfecho con lo que recibe o mejor dicho,
CONFORME, no hay forma de que reciban nuevas ideas, ¡nuevas visiones! No, claro
que no, el progreso ya no existe. Todo se ha reducido a tener comida
suficiente, techo y recreación a la mano.
-La vida es
corta y si puede vivirse con mínimo esfuerzo y sufrimiento, bien vale librarse
de los superfluo permanentemente.
Ante esta premisa
de las víctimas del populismo, no hay manera de cambiar nada.
El populismo ya ganó,
con engaños, pero no importa, porque le basta dar una pequeña parte de la
promesa, para mantener viva la gran promesa que convenció a los desesperados, por
muchos lustros más.
Tienes dos
opciones, tú, ser racional, adaptarte, o huir del populismo hacia una sociedad libre
de desesperados.
Suerte.
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