Distracciones
Los intentos del
régimen populista mexicano por distraer a los ciudadanos, al pueblo, como lo
llaman ellos, es un insulto directo a la inteligencia de la población pensante
y racional. No es que el “pueblo” de los populistas no lo sean, pero su
desesperación hoy los domina y los abre a los argumentos tergiversados y falsos
de los populistas.
Lograr el
convencimiento en estos casos es cuestión de inmediatez y nada más inmediato
que regalar dinero, lo cual, para el populista, es el argumento más exitoso
para lograr la aceptación de este régimen hipócrita.
Llamen a la
población como quieran hacerlo, personalmente, yo prefiero llamarlos ciudadanos,
lo considero más civilizado, más cívico para cualquier sociedad y más apto para
representarla en el siglo XXI. Por esto, es el término que utilizo y así me
libro totalmente de utilizar el término populista e hipócrita de “pueblo”.
Volviendo al
tema, cuando la clase en el poder intenta distraer a los ciudadanos, es porque
algo malo está pasando o va a pasar. Les importa poco que esta práctica burda
ofenda la inteligencia de sus gobernados y la mayoría de las veces, resulta que
el intento es peor que si no intentara el desvío de la realidad. Hacerlo, es una
confirmación de que nos toman por estúpidos, lo cual, en esta era que lo que
sobra es información, ya no es viable. La mala intención del régimen de
distraernos, incluso para los simpatizantes, es inaceptable.
La distracción
cada vez es menos efectiva, aunque el exceso de información, sobre un mismo
tema invoca irremediablemente la distracción que, aunque sea por un instante,
puede lograrse, permitiendo a los “poderosos” tener tiempo “justificar” la
realidad, culpando al pasado generalmente.
El gran problema,
como ocurre hoy en día, es que, cuando el número y la frecuencia de las
distracciones se incrementa, ya no sólo buscan desviar la atención de lo que
está sucediendo, sino que además, que los ciudadanos no se enteren de las
tormentas sociales que se avecinan. Esto es precisamente lo que hoy esta
sucediendo en el Narco Estado mexicano, toda la sociedad está respirando la
ocurrencia de un desastre social y económico, a pesar de que una presidente, ya
sin ninguna credibilidad, intenta desmentir a base de afirmaciones ridículas y
sin sustento.
Perverso decirlo,
pero mentir, es un arte. No cualquiera miente con efectividad y aun aceptando
la perversidad de mi afirmación, intento destacar la diferencia entre el vulgar
mentiroso, como la presidente y un manipulador estratégico, como Salinas, con
altas probabilidades de conseguir los efectos que busca al mentir, aceptación,
calma, apoyo, hasta conseguir mistificación.
Si la mayoría de
la población en una sociedad se mantiene desesperada será fácil de manipular.
Es la apuesta del populista, porque en este caso. las promesas de salvación,
las distracciones inverosímiles y la confirmación de los culpables del pasado, convencerán
siempre a una sociedad sumida en la ignorancia política y totalmente alejada de
la realidad.
Así el Narco
Estado mexicano hoy en día compuesto en su mayoría por una población distraída
con mucha efectividad.
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