Descaro

 







El descaro suele aparecer cuando ya no importa nada.

Llegas a esta posición por dos situaciones, estás desesperado y el descaro te libera o, te sientes intocable, lo que te convierte en un descarado cínico, al que nada ni nadie puede detener. Sin embargo, la vida es tan cómica y juega cruel e irremediablemente con nosotros.

Sólo para cambiar empezaré por el segundo caso, el intocable. Cuando veces ha ocurrido la muerte inesperada de un intocable, o para no ir al extremo, la aparición de una enfermedad aniquiladora e incurable.

El gran destino del nuevo omnipotente desaparece de la misma en que apareció.

Para los integrantes del primer grupo, sencillamente se trata de ser muy  débil, incapaz de controlarse y que a las primeras de cambio estará más cerca de la locura que de la cordura.

Revientan rápidamente por su descontrol y empiezan a pagar las consecuencias sociales y físicas de este hecho.

Los políticos son muy descarados cayendo en ambas categorías del descaro, además de ser cínicos con niveles altos de estupidez consecuencia de no haber tenido y ahora, tener.  

Son personajes con una medianía intelectual, pero con mucho poder, tanto, que los lleva a que creerse superiores en todos los sentidos, lo que les da el derecho, de mandar, exigir y castigar.

El presente Narco Estado mexicano está compuesto por una mayoría descarada que reta abiertamente a una autoridad débil y paralizada, representada por una mujer sin capacidad, no para aplicar la ley, eso es lo menor, ni siquiera para mencionar que existe la ley vigente que condenaría los hechos de un descarado.

Sin darle tanta vuelta, los participantes del poder proporcionado por el Narco Estado son corruptos y codiciosos, la peor combinación al borrar todos los límites, pero además, ya no les importa la condena ni la crítica. Son intocables y lo seguirán siendo le pese a quien le pese.

Lo que sigue es el caos que siempre trae consigo el exceso de codicia.

Todos contra todos buscando más poder, recursos y lealtades a cualquier costo, sí, a cualquier costo.

Una guerra civil de los poderosos donde, el una vez considerado pueblo sabio, conocerá una peor de realidad a la que alguna vez tuvo, la impensable.

 

 

  

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