La falacia del triunfo
Equivale a un autoengaño, lo cual, por definición, es
un deterioro de la personalidad serio que no tiene ninguna oportunidad de
terminar bien en modo alguno.
Cuando lo hace un individuo, es una pésima práctica. El
engaño, hasta cierto punto, puede darle una satisfacción temporal, incluso
puede calificar como “reposo existencial”, pero al final, como todos los
engaños se estrellará con la realidad que hará añicos al individuo engañado.
La misma situación, ahora trasladada a un funcionario
público con poder. Sin dar tanta vuelta, a una presidente, la mandataria de lo
que solía ser México, hoy el Narco Estado mexicano. Esta mujer vive la falacia
del triunfo, pero la transmite sin freno alguno a sus representados, lo cual
lleva a considerar varias situaciones.
La primera es, si lo cree, y con esto me refiero a que
está convencida de que lo que dice, predice, afirma y asegura, es una real.
La segunda no lo cree, pero esta convencida que esta
desviación de la realidad, esta distracción, es benéfica porque le dará el tiempo
de poner en orden un desastre social, económico o político, además de liberarla
de la, ahora ya insoportable, presión de las críticas y de los reclamos.
La tercera cree que puede suceder, pero no está segura.
Existen muchas variables fuera de su control, pero considera que de una u otra
forma pueden ser controladas. Siempre existen varias, pero la más común el
siempre el dinero.
El gran problema del Narco Estado mexicano es que ya
está posicionado como tal a nivel global y la presidente como una irremediable incapaz
para la recomposición de esta situación.
¿Qué sigue? El paro en seco de nuevas inversiones y paralelamente
la huida de las que hoy existen. La recesión está golpeando con fuerza la
puerta y aunque el régimen se resiste a abrirle, esta terminará tirándola. No
es nada nuevo, siempre ocurre hay demasiados incompetentes en el poder.
Es la realidad que vive el Narco Estado mexicano, pero
no puede aceptarla, por esto recurre sin ningún escrúpulo, a la difusión cínica
de triunfos falaces, que sí engañan, pero cada vez a menos. La gran pregunta,
¿por cuánto tiempo? Hoy, en el Narco Estado mexicano, si llega a alcanzar una
semana, podrá calificarse como una distracción “exitosa”.
Los triunfos falaces son la prueba de que una sociedad
esta siendo timada y el mal gobierno, voluntario o involuntario, ha dejado de
lado todo lo que se le prometió para llegar al poder, lo cual, nunca será real.
Los triunfos falaces son una canallada social, un desastre
casi equiparable a una guerra, la diferencia es que en los timos sociales
llegar al final inminente, el descubrimiento del engaño, toma más tiempo. En
otras palabras, la agonía es más prolongada.
Los que estamos inmersos en el Narco Estado mexicano, hoy
respiramos el proceso que he descrito y no hay salida en el corto plazo.
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