Opciones para las mentiras

 




Se convirtió en una mentirosa cínica. Me refiero a la “presidente” de México, que en realidad es la representante del Narco Estado mexicano encargada de cubrir, minimizar o arrastrar al olvido las fechorías de los más poderosos de este narco-régimen.  

Una mujer que en cada intento de defender a su antecesor sale mal parada, evidenciando que miente y que más que resolver los problemas del país se hizo presidente para defender a un hampón que la colocará en la Historia de México como una sumisa que fue incapaz de sacudirse el yugo del peor presidente de la Historia de México.

Es frustrante saber lo que pasa y no poder hacer nada al respecto, porque la sociedad mexicana ya es cautiva de un Narco Estado que abusando de su poder y sumido en disputas internas esperadas, porque todos son unos codiciosos magnos, están evidenciando a un régimen que prometía, y aún promete, una transformación que, aunque la mayoría sabe que no llegará, no dirán nada mientras les regalen nuestros impuestos.

Son unos demagogos, que a base de billetazos ganan elecciones, pero que también saben que más pronto que tarde, el dinero se acabará y todo se les volteará de cabeza. Sin embargo, al estar conscientes de esto, guardan recursos para su huida inminente dentro de tres o cinco años más. El dinero que hoy tienen o consigan, no va a alcanzar para más y entonces será otra situación con la cual tendrán que lidiar en su momento.

¿Y la transformación? Fue un buen anzuelo para una población desesperada e ignorante, pero que incluso alcanzó a varios personajes “racionales” que, aunque después de darles su voto se arrepintieron, nos sirvió de nada, el cáncer del populismo ya había penetrado irremediablemente a la sociedad mexicana y que no ha parado de avanzar, incluso después de ya haberla convertido en el Narco Estado mexicano actual.

Tengo sesenta y cuatro y sé que no veré el final de esta desgracia social. Dada mi edad y posición poco puedo hacer al igual que la mayoría de otros en mi posición. Mi opción es emigrar y desde lejos ver el hundimiento de un país que, incluso hoy, sumido en la desgracia, tiene la posibilidad de resurgir y convertirse en una gran potencia mundial. La decisión de lograrlo está en personas que están naciendo o que tal vez están a pocos años de hacerlo. Por mi parte sólo me queda llevar a la práctica lo que puedo controlar. Suerte a los que tendrán que vivir el hundimiento de México.  

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