Mentira y Cinismo

 


Es la combinación de la cual resulta la miseria existencial al extremo. Mentir, en sí, ya es detestable, pero si además no te importa que lo sepan, eres un miserable en toda la extensión de la palabra.

Personajes especialistas en esta nefasta práctica son los más repulsivos, tanto que tal vez hasta ellos mismos se deprecien, bueno, en realidad no lo creo, ya que se trata de seres sin principios y sin honor.

Son entes sabedores que son intocables dentro de las sociedades donde se desenvuelven y por este hecho, incluso, imaginan que rozan, de vez en cuando, la omnipotencia.

¡Ay esos malditos mentirosos que sustentan su subsistencia en la falsedad! Lo hacen con tanta facilidad, porque están convencidos que mintiendo obtendrán más que siendo honestos.

Ahora trasladen a estos especialistas de la mentira y el cinismo a la política. De inmediato me provoca que lo grite abiertamente, en política, ¡la mentira es la estrategia matadora! Es la práctica más recurrida, por efectiva, dentro de un ambiente repleto de ambiciosos.

Es una realidad devastadora que va a privilegiar las ambiciones humanas individualistas que ya no toman en cuenta, nunca, las consecuencias, sociales, culturales, cívicas o económicas.

La mentira más grande, los Estados de justicia social que describen los políticos y sus teorías de implementación, totalmente demagógicas y por lo tanto una gran ficción. Sin embargo, en las sociedades actuales, los desesperados no son una ficción, son una realidad de la cual se aprovechan los mentirosos y cínicos al máximo, porque saben perfectamente, que están totalmente abiertos a creer lo que sea y confiar, ciegamente, en ellos.

Los mentirosos y cínicos están creciendo en las sociedades humanas exponencialmente y de manera permanente. Paralelamente, el número de desesperados también, mientras que, por otro lado, la alguna vez salvadora y conciliadora, racionalidad social, cada vez es más limitada.

Ya son muy pocos los que tienen el tiempo y la paciencia para esperar las recompensas por el esfuerzo continuo. Es hoy o nunca y es por esta premisa que los más jóvenes tienen mucha prisa por conseguir, por obtener, por lograr. Si los mentirosos les prometen los resultados inmediatos, le creerán sin importar lo que pueda implicar en su futuro.

La mentira y el cinismo se han convertido en sellos de poder.

Los poderosos son cada vez más cínicos y por este hecho, son los que más atemorizan a las sociedades del siglo XXI. Mientras más temor provoquen, sus niveles de poder e influencia se incrementan.

Para terminar con los mentirosos y cínicos, la racionalidad social debería extenderse rápidamente en la sociedad. Sin embargo, la posibilidad de que esto suceda es mínima ya que no es capaz de menguar la desesperación social. La mentira les proporciona soluciones rápidas, temporales, pero eso no importa.

¿Es tangible en este momento? Los jóvenes escucharán y seguirán al mentiroso que lo ofrece. Es la lógica social que más funciona en el siglo XXI.

Sí, los mentirosos y los cínicos están ganando, y todo indica que sí, cuando llegue el triunfo definitivo, todo lo socialmente obtenido en el siglo XX, supuestamente para tener un siglo XXI formidable, habrá desaparecido para siempre junto con todas las expectativas de justicia y felicidad que tuvimos los que esperamos con ansia el nuevo milenio.           

 

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