La rebelión

 


Las rebeliones surgen de la insatisfacción. Una posición muy común entre los seres humanos.

Cuando los insatisfechos logran coordinarse en un número significativo, proceden a atacar directamente a “los estatus de la normalidad” del momento.

Lo descrito, ha sucedido de la Historia de la Humanidad todos los siglos, años y meses desde que las sociedades se empezaron a llamar así mismas, civilizaciones. Hoy, en el siglo XXI, a diferencia del pasado las rebeliones son fulminantes, tanto en su levantamiento como en su apaciguamiento. ¿A qué me refiero? Surgen visos de que viene una rebelión por una situación de injusticia o impunidad evidente, pero nadie puede asegurar si sucederá o no y mucho menos, cuándo.

Lo descrito es lo que hoy vive el populismo.

Es irónico, una “Guerra Fría” en la que el populismo de ultra derecha, liderado por el país más poderoso, aniquila al populismo de izquierda, el de los países más pobres. Una “Guerra Fría” entre populistas que más que acercarse a convertirse en una Tercera Guerra Mundial, consolida un Nuevo Orden Mundial, con todos los rasgos de lo descrito por Orwell en 1984.

Para los que ya han conocido sobre dictaduras, respiros de democracias inesperadas, y por lo tanto muy endebles, o incluso levantamientos libertadores que triunfan y a los pocos días fracasan irremediablemente, lo que está sucediendo es totalmente nuevo, destacando la participación al extremo de la tecnología y que viene a evidenciar la gran vulnerabilidad de los seres humanos de este siglo.

¿Privacidad? Ya no cabe la definición en las sociedades modernas.

Si no sabemos intimidades de nuestros contemporáneos, los poderosos, los que realmente ostentan el poder, sí conocen las más recónditas intimidades y las utilizan para controlarnos.

La información es poder, famosa premisa que hoy es la verdad social más absoluta.

Los que apenas están entrando a este remolino social, los jóvenes entre doce y treinta están fritos, no tienen salida.

Los que vamos de salida, aún podemos ser invisibles y por lo tanto, imperceptibles. Es nuestra gran ventaja de supervivencia, aunque nunca falta el paladín social que intentará rebelarse, pero no llegará muy lejos. Mejor disfrutemos lo que nos queda como seres libres de rebeliones.

La sociedad del siglo XXI está insatisfecha, porque las ambiciones, codicias y deseos individuales están creciendo más rápido que las oportunidades. Lo anterior, es la mezcla ideal para el surgimiento de las ideas de rebelión, la insatisfacción y la escases de satisfactores, de oportunidades. Sin embargo, los planes para llevarlas a cabo, ya no son viables, sobre todo cuando los poderosos, a través de la tecnología, tienen paliativos inmediatos para desalentarlas, el principal, “el poderoso caballero”.  

Los beneficios comunes que unen a los rebeldes ya son fácilmente superados con beneficios individuales, tangibles e inmediatos y como la ambición humana siempre ha sido tan administrable, las rebeliones por justicia colectiva, se desploman sin remedio.

Los levantamientos hoy son aplastados a través de represiones abiertas y sin remordimientos, porque el poderoso va a permanecer donde está, como está, a cualquier costo.

En este Nuevo Orden, el paso del tiempo es más veloz, La sangre e la injusticia se borran más rápido. En meses, o incluso semanas, las masacres se olvidan y sólo quedan los afectados directamente para recordarlas, pero sometidos ellos mismos, por la frustración del olvido social y que pone fin a las rebeliones.

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